“Salimos del Guaire limpios de conciencia”: la gran escena de 2017

#AlGuaireLoQueEsDelGuaire fue la etiqueta que acompañó a la imagen de un grupo de manifestantes que se lanzó al río en el que convergen las aguas negras de la capital. La fotografía y el mensaje fueron difundidos a través Twitter por la cuenta oficial del Partido Socialista Unido de Venezuela en la tarde del 19 de abril, cuando cientos de personas que protestaban en las calles en contra del gobierno de Nicolás Maduro estaban siendo reprimidas por las fuerzas del orden público. Minutos después del primer tweet, el presidente de la República y diferentes organismos gubernamentales se hicieron eco del mensaje en la misma red social.

Manifestantes que protestaban en Bello Monte vieron como única escapatoria lanzarse a las aguas contaminadas. Los ciudadanos, que integraban una marcha que intentó llegar a la sede de la Defensoría del Pueblo en Las Mercedes, huían de los agentes de la Guardia Nacional Bolivariana, cuyas ráfagas de bombas lacrimógenas formaban nubes de humo en el este de la ciudad. Después del episodio, algunos médicos ayudaron a difundir por las redes sociales consejos para limpiarse la piel debido a la exposición a excrementos que sufrieron los manifestantes.

Dos días después, más hacia el oeste, específicamente en el Teatro Municipal de Caracas, se inauguraba lo que el gobierno denominó una “fiesta”: el Festival de Teatro de Caracas 2017 que reunió a 120 compañías venezolanas y 23 extranjeras en teatros capitalinos. En la ciudad persistía un clima de confusión, caos y protesta. Minutos antes del acto inaugural, una veintena de jóvenes artistas desplegó una pancarta en la entrada del centro cultural; sobre una larga tela blanca se leía: “Salimos del Guaire limpios de conciencia”.

La acción tuvo distintas reacciones; algunas personas que se mantenían a las afueras del teatro lanzaron gritos de rechazo, y hubo los que decidieron perseguir a los artistas que protestaban, quienes se escondieron en locales cercanos o corrieron calle abajo por el centro de Caracas. La imagen recorrió diversos medios privados e independientes y el momento que protagonizaron esos jóvenes fue seleccionado por un grupo de representantes del sector artístico como el más importante del año.

Una semana antes de que se diera inicio a la “fiesta teatral”, y en las propias filas de los artistas que iban a actuar en el evento auspiciado por el gobierno, nueve agrupaciones expresaron a través de un comunicado que no participarían en esa edición del festival debido a la delicada situación que se vivía en el país. “No podemos permanecer indiferentes ante la constante violación de derechos humanos presente en los últimos meses”, refería el documento.

Editoriales que resisten a pesar de la crisis

En medio de una crisis que ha incrementado escandalosamente los costos de producción en las distintas áreas, el sector editorial no ha escapado a las adversidades para llevar adelante su labor. Además, sellos internacionales se han ido del país, el más reciente fue Ediciones B, y cada vez es más difícil importar las novedades de Anagrama, Alfaguara, Siruela, Aguilar, Debate, Taurus, Anaya, entre otras, que los lectores siempre esperan.

Planeta se mantiene en el país con la publicación de autores extranjeros como Françoise Frenkel, Carlos Ruiz Zafón, Haruki Murakami y Enrique Vila-Matas, y de escritores venezolanos como Armando Rojas Guardia, Leonardo Padrón y Magaly Rodríguez. La editorial Madera Fina recientemente publicó Señas de una generación, obra póstuma de Adriano González León. Libros del Fuego sumó a su colección El fin de la lectura del argentino Andrés Neuman. Oscar Todtmann Editores entregó al mercado libros como El espejo siamés de Ben Amí Fihman yDiarios de Rehab de José Antonio Parra. Letra Muerta tuvo entre sus novedades Espacios para decir lo mismo / Spaces to Say the Same [Thing] de Hanni Ossott. Libros El Nacional y Abediciones trabajaron en conjunto para presentar La devastación chavista de Antonio Pasquali. Otras empresas que se mantienen activas son Fundavag, Dcir Ediciones, Negro sobre Blanco, entre otras.

Refugio de la resistencia escénica

Gran parte de la actividad teatral caraqueña de este año se concentró en dos pequeñas salas ubicadas en un espacio de la Concha Acústica de Bello Monte. La Caja de Fósforos se ha mantenido como un referente del quehacer escénico desde su inauguración hace cinco años.

La Caja de Fósforos dio la bienvenida al año 2017 con una reflexión de los personajes de un dramaturgo fundamental en Los huesos de Shakespeare, una pieza escrita por Karin Valecillos y dirigida por Orlando Arocha, quien junto a la actriz y directora Diana Volpe dio forma a un festival de dramaturgia europea entre agosto y septiembre pasados. En esa oportunidad, piezas de España, Alemania, Italia, Suiza, Reino Unido y Polonia fueron escenificadas.

Además de mantenerse como un espacio de formación para jóvenes actores y directores, el espacio cultural en el que se presentaron aclamados montajes como El cuarto de atrás y Emilia también sirvió como bastión del movimiento de teatro de resistencia que surgió luego de las protestas.

Participaron en la consulta Susana Benko, Alberto Asprino, Miguel Miguel García, José Pisano, Aníbal Cova, Héctor Manrique, Miguel Issa, Claudia Capriles, Carlos Paolillo, Alejandro Fernandes, Juan Carlos Ballesta Gregorio Montiel Cupello, Sergio Monsalve, Bernardo Rotundo, Robert Gómez, Roger Michelena, Katyna Henríquez y Jonathan Bustamante. 

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